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Motívate

Es posible que cuando leas o escuches esta entrada, tengas un trabajo fijo, condicionantes personales, limitaciones horarias o necesidades económicas. ¿Vale realmente la pena tal dedicación y sacrificio para conseguir una plaza como docente?

Es evidente que vivimos en una sociedad donde predominan las recompensas y satisfacciones inmediatas: fast food, compras instantáteas online desde cualquier parte del mundo, likes en instagram al minuto de haber realizado una publicación, …

Pero es que, en este contexto, existe otra opción: posponer la gratificación, con vistas a medio-largo plazo y luchar por tu plaza. En este sentido, Walter Mischel y su test de la golosina demostró que el autocontrol en niños se relaciona con una mayor satisfacción personal, unos mayores ingresos y una más alta calidad de vida en su adultez. ¿Puede ser aplicable a nuestro largo y arduo proceso de oposición? Totalmente, sin ninguna duda.

¿Cómo? Mantener el foco, insistir y persistir. Realizar cada domingo un simulacro de examen… ¿Por qué no?. ¿Algún consejo más? Centrémonos en dos ámbitos y realidades influyentes, el conocimiento propio y el de nuestro contexto.

Siempre que te sientes frente a los apuntes, de cara al ordenador o te enfrentes al papel y al boli a la hora de hacer un simulacro de examen, detente un segundo y piensa ¿cómo me siento?, ¿qué emociones tengo?. Sólo partiendo del autoconocimiento seremos capaces de ver la situación en perspectiva, de poder centrar nuestra atención selectiva y de centrarnos aquí y ahora. Adelante! Y es que utilizando el lema de Carolina Marín “Puedo porque pienso que puedo”.

En relación al entorno y en estos momentos, trata de rodearte de las personas que entienden, aportan y suman a lo largo del periodo de la oposición, tanto en la preparación como en el proceso selectivo. 

Sé consciente y traza un plan sobre los gastos y los ingresos que dejarás de obtener, ya es una realidad que debemos tener presente y se trata de un gran sacrificio, tanto personal como familiar. 

Y, por último, crea un contexto idóneo de estudio y concentración para mejorar tu atención ejecutiva y optimizar tu aprendizaje y memoria. 

No será sencillo, pero la recompensa será enorme. Parafraseando a R. Maharshi, “Nadie tiene éxito sin esfuerzo. Aquellos que tienen éxito se lo deben a la perseverancia”.

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