Neuronas Espejo

Mírate al espejo

Tal y como afirma Daniel Goleman, “en un sentido neurológico, la sonrisa es la distancia más corta entre dos personas”.

En base a esta afirmación, podemos extraer dos ideas educativas clave: la imitación y el contagio emocional; y el cerebro social y la interacción humana.

La primera se refiere a la imitación y al contagio emocional. ¿Cuál es su fundamentación educativa? Las neuronas espejo. Éstas, se encargan de imitar las acciones que inconscientemente llaman nuestra atención y que nos permiten sentir empatía e imitar a los demás, con todas las posibilidades educativas que su conocimiento y aplicación nos ofrecen.

La segunda, conectada directamente con la anterior, se basa en el entendimiento de un cerebro social, donde la interacción humana se muestra como un aspecto de trascendental relevancia. Con ello, debemos prestar atención al clima de la clase y a la relación que conseguimos con nuestros estudiantes, creando un vínculo social que genera oxitocina, que potencia la atención y la memoria. Por ejemplo, diversos especialistas recomiendan que, al menos, debe haber un momento de conexión visual directa del docente con cada uno de sus discentes, a lo largo de una clase.
De forma concreta, la alegría es una emoción que produce satisfacción y placer, estimulando las emociones y mejorando el estado de ánimo. ¿Un ejemplo? El juego. Jugar no es sólo algo natural del ser humano, sino que produce una gran cantidad de estímulos, sensaciones y emociones que lo convierten en uno de los ingredientes esenciales de la neuroeducación y que se recomienda introducir en nuestra actividad docente diaria.

“Sin emoción no hay aprendizaje” (Francisco Mora).

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